Alarmante que 70% de niños en México sean adictos al azúcar

ANDRÉS VELA.- El azúcar pasa como un alimento “inofensivo” en la dieta de los mexicanos, cuando en realidad es un adictivo que usan las grandes industrias para que se consuman más sus productos y esto la ha convertido en una epidemia en la sombra, porque la mayoría de la población es adicta a ella, ya que es un potenciador para hacer apetecible la mayoría de las bebidas y comidas que se consumen.

Según los últimos reportes de la Organización Mundial de la Salud, “el 70 por ciento de los niños en México desayunan algún tipo de pan, acompañado de bebidas, ya sea lácteas o jugos industrializados, que contienen un gran porcentaje de azúcar; y en el peor de los casos, refresco”.

Este fenómeno es cada día es más difícil de combatir, sobre todo porque hay quien educa a los niños a base de golosinas para ‘calmarlos’ cuando tienen alguna conducta de ansiedad o berrinche, lo que va creando un problema porque asocian la comida con altas cantidades de azúcar como un tranquilizante, que en realidad es una droga.

La industria alimentaria hace uso de este elemento tan atractivo para el paladar humano, el azúcar, para potenciar el sabor de todos estos productos, como refrescos, panes, lácteos, salsa cátsup, entre otros, provocando a la larga una clara dependencia hacia estos alimentos procesados.

Se estima como cantidad recomendada 25 gramos de azúcar al día, estableciendo un límite máximo en adultos de 50 gramos. Sin embargo, el consumo en las sociedades occidentales sobrepasa con creces este límite, situándose en los 70 gramos al día por persona y en México llegamos hasta los 126.

Dentro de estas tasas sólo se incluyen los azúcares libres, es decir, aquellos añadidos de forma artificial durante el procesado de los alimentos. Los azúcares naturales presentes, por ejemplo, en la fruta, no constituyen un grave peligro.

Esta ingesta exagerada de azúcar tiene consecuencias, porque además de los problemas psicológicos que lleva a tener una baja autoestima y a suplir con comida alta en grasa y azúcares los vacíos emocionales, en el aspecto físico se corre un alto riesgo de enfermar de diabetes mellitus, hipertensión, dislipernia y ateroscelorisis, que en su conjunto se denominan “síndrome metabólico”.

Por eso la dieta del mexicano no es las más adecuada, por esa ingesta hipercalórica y desequilibrada, y combinada con una vida sedentaria podría dar como resultado acumulación de grasa. Tras ingerir alimentos que contienen azúcares, estos se metabolizan y se transforman en glucosa, que sería distribuida por el organismo. Cuando existe un exceso de glucosa que no es utilizada, esta se transforma en grasa en el tejido adiposo.

Esta acumulación se puede tornar en excesiva en la zona de la barriga, siendo esta obesidad central un factor de riesgo importante para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Es difícil luchar contra un antojo de dulce como lo es por un cigarrillo. Es por ello que las dietas funcionan temporalmente. La terapia de adicción sería más adecuada.De ahí que, en la actualidad, cuando se empieza una dieta, esta debe ser con un nutriólogo y apoyado con psicólogo para que haya menos probabilidades de fracasar en la misma, ya que hay que brindar herramientas para no caer en las tentaciones y acostumbrar al cerebro y al cuerpo a consumir alimentos saludables.

De ahí que actualmente ya no se permita la comida chatarra en las escuelas para los niños, pero se sigue generando en casa donde hay familias donde la base de su alimentación es alimentos procesados por la “rapidez de cocinarlos, sin imaginar que están creando una adicción muy difícil de erradicar”.

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